
Donald Trump calificó la primera ronda de las elecciones brasileñas del 4 de octubre como una “gran victoria” para Flávio Bolsonaro y advirtió que la segunda vuelta contra Luiz Inácio Lula da Silva será extremadamente reñida, una postura que intensifica la ya tensa relación entre Washington y Brasil en medio de un clima político polarizado.
El presidente de Estados Unidos, en una rueda de prensa en la Casa Blanca el 5 de octubre, afirmó que “el desempeño de Flávio Bolsonaro fue increíble, de verdad, una gran victoria” y subrayó que, aunque los resultados fueron ajustados, la contienda está lejos de terminar. Trump añadió que la segunda vuelta “será muy reñida” y que los votantes “tendrán que decidir con claridad”.
En la jornada del domingo 4 de octubre, la urna electrónica de Brasil mostró a Luiz Inácio Lula da Silva con el 48,3 % de los votos, mientras que Flávio Bolsonaro alcanzó el 45,7 %, según el Tribunal Superior Electoral (TSE). La diferencia de 2,6 puntos obligó a una segunda vuelta, prevista para el 30 de octubre, bajo la normativa brasileña que exige mayoría absoluta.
Flávio Bolsonaro, senador por Río de Janeiro y hijo del expresidente Jair Bolsonaro, había centrado su campaña en la seguridad pública y la reducción de la corrupción, recibiendo el respaldo abierto de Donald Trump durante una visita a Miami el mes pasado. La declaración del mandatario estadounidense se produce mientras el candidato liberal de derecha consolida su base en los estados del sur y del sudeste.
Luís Inácio Lula da Silva, exmandatario del Partido de los Trabajadores (PT), respondió desde Brasília el 6 de octubre, calificando los comentarios de Trump de “interferencia” y reafirmando su compromiso con una campaña basada en la justicia social y la reactivación económica. Lula señaló que “Brasil decidirá su futuro sin presiones externas”.
Analistas políticos de la Universidad de São Paulo (USP) advierten que la intervención de Trump podría influir en la percepción de los votantes indecisos, especialmente en los estados de Minas Gerais y Paraná, donde los sondeos de Datafolha mostraban una brecha de menos del 3 % entre ambos candidatos.
El Departamento de Estado de EE. UU. emitió un comunicado el 7 de octubre reiterando su “interés en una transición pacífica y democrática” en Brasil, sin mencionar a Trump. Sin embargo, la postura del presidente ha generado debate dentro del propio Partido Republicano, donde algunos legisladores piden una mayor distancia respecto a la política brasileña.
De acuerdo con información difundida por: C5N

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