
El miércoles, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17 de la Ciudad de Buenos Aires escuchó las declaraciones de los cinco acusados restantes en el caso de la muerte de Cristian Zárate, intensificando la presión sobre Aníbal Lotocki, quien sigue bajo juicio por el homicidio que conmocionó a la comunidad del barrio de Balvanera en 2022.
La audiencia inició a las 9:30 hs, bajo la presencia de la fiscalía encabezada por la jueza Mariana Gutiérrez, quien recordó que el cuerpo de Zárate fue hallado sin vida el 14 de febrero de 2022 en la calle Corrientes, con múltiples lesiones de arma blanca. Los cinco acusados, identificados como Diego Méndez, Lucía Fernández, Carlos Ríos, Natalia Ponce y Sergio Álvarez, fueron citados a declarar como presuntos cómplices en la planificación del ataque.
Diego Méndez, quien habría sido el conductor del vehículo utilizado para trasladar a la víctima al lugar del crimen, sostuvo que desconocía cualquier intención homicida y que su participación se limitó a un “favor” a un conocido del barrio. Su testimonio fue contrastado con las imágenes de las cámaras de seguridad del barrio, que muestran al coche de Méndez circulando cerca del domicilio de Zárate minutos antes del hallazgo del cuerpo.
Lucía Fernández, acusada de haber suministrado el arma blanca utilizada en la agresión, declaró que el cuchillo le fue entregado por “un amigo” sin saber su destino final. La defensa argumentó que el arma fue prestada para uso doméstico, pero el peritaje forense reveló que la hoja presentaba marcas de uso reciente y coincidía con la encontrada en la escena del crimen.
Carlos Ríos, quien habría coordinado la reunión entre los acusados, afirmó que la convocatoria se realizó “para discutir un problema de barrio” y que nunca se habló de violencia. No obstante, los mensajes de texto recuperados por la fiscalía, presentados como evidencia el lunes pasado, muestran conversaciones donde se menciona la necesidad de “resolver” a Zárate de forma “definitiva”.
Natalia Ponce, testigo presencial, describió haber escuchado gritos y golpes en la madrugada del 13 de febrero, pero aseguró que salió del lugar antes de que la violencia escalara. Su declaración coincidió con el informe de la policía que indica la presencia de varios testigos que escucharon disturbios en la zona, lo que refuerza la hipótesis de un ataque planificado.
Sergio Álvarez, último en declarar, negó cualquier vínculo con el homicidio y alegó que su presencia en la casa de Méndez esa noche fue “una coincidencia”. Sin embargo, el registro telefónico muestra varias llamadas entre Álvarez y Lotocki en los días previos al asesinato, lo que sugiere una comunicación más estrecha de lo que él admite.
De acuerdo con información difundida por: C5N

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