
El presupuesto para 2027 que ingresó a la Legislatura porteña este miércoles muestra una gestión que, bajo la consigna de “orden”, se queda en mantenimiento y revela una desconexión entre discurso y asignaciones reales.
El proyecto de presupuesto, presentado por el ministro de Finanzas Gabriel Ballerini el 12 de junio, contempla un gasto total de 1,200 mil millones de pesos, apenas un 3 % más que el año anterior. De ese monto, 540 mil millones se destinan a gasto corriente, lo que indica que la mayor parte del presupuesto sigue destinado a cubrir salarios y servicios básicos sin generar nuevas inversiones.
En el rubro de inversión, la asignación se mantiene en 360 mil millones, idéntica a la cifra de 2026, pese a la promesa de “modernizar” la infraestructura urbana. Proyectos emblemáticos como la ampliación de la Línea H del subte o la renovación del corredor 9 de Julio aparecen relegados a la fase de “mantenimiento”, sin recursos nuevos para iniciar obras.
El sector salud recibe 180 mil millones, un aumento del 5 % que se traduce principalmente en la extensión de la compra de insumos y la actualización de equipamiento en hospitales existentes. Sin embargo, la falta de fondos para la construcción de nuevos centros de salud en barrios vulnerables contrasta con la narrativa de orden y bienestar.
Seguridad, otro pilar del discurso oficial, cuenta con 150 mil millones, un 2 % más que en 2026, pero la mayor parte se destina a la renovación de patrullas y salarios, mientras que la inversión en tecnología de prevención y programas de intervención comunitaria se mantiene estancada.
Los rubros de cultura y educación sufren recortes: la cultura pasa de 30 mil millones en 2026 a 24 mil millones, y la educación a 210 mil millones, un 4 % menos que el año anterior. Estas disminuciones generan preocupación entre dirigentes sindicales y organizaciones civiles, que advierten sobre el impacto en la calidad educativa y la vida cultural de la ciudad.
Desglose financiero y prioridades
El detalle del presupuesto revela que, de los 1,200 mil millones, 660 mil millones están comprometidos con gastos fijos, mientras que los 540 mil millones restantes deben financiar todas las nuevas iniciativas. La falta de un superávit que permita financiar proyectos estructurales evidencia la orientación del gobierno hacia la mera continuidad de los servicios, más que hacia la expansión de la infraestructura urbana.
El alcalde Horacio Rodríguez Larreta, en su discurso de presentación, reiteró la necesidad de “orden fiscal”, pero críticos señalan que la ausencia de fondos para obras de gran envergadura pone en riesgo la competitividad de la ciudad a medio plazo. La oposición legislativa, liderada por la bancada de la UCR, ha solicitado una revisión del plan de inversión para reorientar recursos hacia áreas estratégicas como vivienda social y movilidad sostenible.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P
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