
Una semana después de que lluvias torrenciales y deslizamientos devastaran el norte y centro de Nepal, el saldo oficial asciende a 1.127 fallecidos y cerca de 4.850 desaparecidos. El gobierno, bajo la presión de la comunidad internacional, ha iniciado planes de entierros masivos mientras continúa la búsqueda de los que aún no se han localizado.
El 13 de agosto de 2024, fuertes precipitaciones provocaron desbordes de ríos en los distritos de Myagdi, Gorkha y Lamjung, arrasando pueblos como Beni y Danda. Según el informe policial de este lunes, la cifra de víctimas mortales alcanzó los 1.127, con la mayoría de los cuerpos recuperados en zonas de difícil acceso donde los caminos quedaron intransitables.
El Ministerio del Interior informó que 4.850 personas siguen desaparecidas, una cifra que supera los registros de cualquier desastre natural en Nepal desde el terremoto de 2015. Equipos de rescate de la Policía Nacional, la Fuerza de Defensa Nepalí y la Cruz Roja Nepalí operan en turnos de 12 horas, empleando drones y perros de búsqueda para intentar localizar a los desaparecidos.
El primer ministro Pushpa Kamal Dahal, en una rueda de prensa en Katmandú el 19 de agosto, anunció la habilitación de tres cementerios temporales en los suburbios de Balaju, Teku y Kirtipur para los entierros colectivos. Cada sitio cuenta con instalaciones sanitarias y se espera que alberguen hasta 500 cuerpos, con la colaboración del Ministerio de Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Las autoridades locales de Myagdi y Gorkha han solicitado ayuda internacional para la identificación de los fallecidos, utilizando técnicas de odontología forense y pruebas de ADN. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha destinado 2,3 millones de dólares para la construcción de fosas temporales y la distribución de kits de higiene a las familias afectadas.
Mientras tanto, organizaciones de la sociedad civil, como el Grupo de Acción por los Derechos Humanos de Nepal, denuncian la falta de información clara sobre los procesos de enterramiento y exigen la creación de un registro público de los fallecidos. El ministro del Interior, Narayan Kaji Shrestha, aseguró que se respetarán los rituales religiosos de cada comunidad, permitiendo que los familiares acompañen a los cuerpos en los últimos ritos.
El pronóstico meteorológico indica que la temporada de monzones continuará hasta finales de septiembre, lo que obliga a las autoridades a mantener operativos los centros de evacuación en Katmandú y en los valles del río Kali Gandaki. La población desplazada, estimada en 120.000 personas, sigue recibiendo asistencia alimentaria y refugio provisional gracias a la ONU y a ONG locales.
De acuerdo con información difundida por: C5N
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