
Tras los ataques en el estrecho de Ormuz, el presidente Donald Trump intensificó su retórica, advirtiendo que “quedará muy poco de la República Islámica de Irán” si el régimen responde, una amenaza que eleva la tensión en una zona ya volátil y pone en marcha una serie de medidas militares y diplomáticas de Washington.
El 13 de junio de 2024, Donald Trump pronunció su dura advertencia durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, donde señaló que cualquier represalia iraní “será respondida con una fuerza desproporcionada”. El mandatario subrayó que Estados Unidos está “listo para actuar” y que el objetivo es “impedir que Irán siga amenazando la seguridad marítima global”.
Los incidentes que desencadenaron la declaración ocurrieron el 12 de junio cerca del estrecho de Ormuz, cuando fuerzas vinculadas a Irán intentaron colocar minas navales en rutas estratégicas y lanzaron ocho misiles contra la base estadounidense de Al‑Mafraq, en Jordania. Según el Departamento de Defensa, los misiles impactaron en la zona perimetral sin causar bajas, pero provocaron daños materiales menores.
Washington atribuyó la operación a la Guardia Revolucionaria Iraní basándose en datos de inteligencia obtenidos a través de satélites y de la intercepción de comunicaciones en tiempo real. El secretario de Defensa, Lloyd Austin, afirmó que “las pruebas son concluyentes” y que se están evaluando opciones de respuesta que van desde sanciones económicas adicionales hasta una posible acción militar directa.
Irán, por su parte, negó cualquier participación. El ministro de Relaciones Exteriores, Amir Abdollahian, declaró en Teherán que “las acusaciones son infundadas y forman parte de una campaña de desinformación”. Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Defensa iraní, Mohammad Bagheri, advirtió que “Irán no tolerará la agresión contra sus intereses estratégicos”.
En respuesta, el Pentágono anunció la movilización de la flota del portaaviones USS Dwight D. Eisenhower hacia el Golfo Pérsico, reforzando la presencia naval estadounidense en la región. Además, el secretario de Estado Antony Blinken informó que se están preparando nuevas rondas de sanciones contra entidades vinculadas al programa de misiles de Irán.
La comunidad internacional reaccionó con cautela. La Unión Europea, a través de su portavoz en Bruselas, pidió “una desescalada inmediata” y convocó una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU para el 15 de junio. El primer ministro británico, Rishi Sunak, instó a “diálogo constructivo” y reiteró el compromiso del Reino Unido con la libre navegación en el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con información difundida por: C5N
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