
El presidente Donald Trump reveló un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia para ampliar la presencia militar estadounidense en la isla ártica, una medida que busca reforzar la defensa del territorio y limitar la intervención de terceros países, y que será oficializada en la próxima Asamblea General de la ONU.
El anuncio se realizó el viernes 13 de septiembre de 2026 en la Casa Blanca, donde Trump, acompañado por la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el premier groenlandés Múte Bourup Egede, firmó un memorando de entendimiento que autoriza la instalación de una base aérea y un centro de vigilancia radar en la zona de Thule, en el noroeste de la isla.
El pacto concede a Estados Unidos la facultad de desplegar hasta 500 soldados y personal técnico, así como la construcción de una pista de aterrizaje capaz de recibir aviones de carga y cazas F‑35, y establece un marco legal que prohíbe a cualquier nación ajena al acuerdo establecer instalaciones militares o de investigación sin el consentimiento conjunto de Washington, Copenhague y Nuuk.
Esta iniciativa se inscribe en la estrategia de seguridad nacional de EE. UU., que en los últimos años ha señalado al Ártico como una zona de creciente importancia geopolítica debido al deshielo, la apertura de nuevas rutas marítimas y la extracción de recursos como el petróleo y el gas.
El acuerdo será formalizado el 18 de septiembre durante la sesión inaugural de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde Trump pronunciará un discurso sobre la “seguridad del Ártico y la defensa de la soberanía de los aliados”.
En Dinamarca, la firma fue recibida como un fortalecimiento de la defensa conjunta del Reino Danés, que incluye a Groenlandia y las Islas Feroe; sin embargo, grupos indígenas groenlandeses expresaron preocupación por el impacto ambiental y la posible militarización de la región, convocando una protesta en la capital, Nuuk, el mismo día.
Reacciones internacionales
Canadá y Noruega, también miembros del Ártico, emitieron declaraciones de cautela, subrayando la necesidad de respetar los acuerdos multilaterales existentes, mientras que la Unión Europea solicitó una revisión del pacto bajo el marco del Tratado de Ártico. Por su parte, Moscú calificó la medida de “provocación” y anunció la intensificación de sus propias actividades de vigilancia en el Ártico.
De acuerdo con información difundida por: C5N
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