
Una carta firmada por leyendas del fútbol como Emmanuel Petit, Bixente Lizarazu, Robert Pires y Didier Drogba exigió este lunes una reforma profunda en la FIFA, después de que Gianni Infantino propusiera vender una participación estratégica de los derechos del Mundial a inversores privados, una medida que consideran una amenaza a la integridad del deporte.
La misiva, difundida en Twitter e Instagram el 22 de agosto de 2026, fue firmada por 27 exjugadores y campeones del mundo, entre los que se encuentran Lothar Matthäus, Cafú y Paolo Maldini. En ella denuncian que la venta de una parte de los derechos televisivos y de patrocinio a fondos de inversión podría crear conflictos de interés y desvirtuar la misión de la FIFA como entidad soberana del fútbol.
Infantino anunció el 15 de julio en Ginebra la intención de vender hasta el 20 % de los derechos de los próximos tres mundiales (2026, 2030 y 2034) a fondos privados, con el objetivo de recaudar aproximadamente 2.500 millones de dólares. Según el presidente, la medida permitiría financiar proyectos de desarrollo en continentes emergentes y reducir la dependencia de los ingresos tradicionales.
Los exjugadores argumentan que la propuesta vulnera los principios de igualdad y transparencia que sustentan los torneos internacionales. “El fútbol es patrimonio de todos, no de accionistas”, escribió Didier Drogba, quien añadió que la medida podría favorecer a conglomerados con intereses comerciales sobre el juego mismo.
Reacción de la FIFA y de los gobiernos anfitriones
El Comité Ejecutivo de la FIFA respondió el 24 de agosto mediante un comunicado que calificó la carta de “inspirada pero prematura”. El organismo aseguró que la venta se realizará bajo estrictas normas de gobernanza y que cualquier inversor deberá comprometerse a respetar los valores del deporte.
Los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México, co‑anfitriones del Mundial 2026, expresaron su preocupación. En una rueda de prensa en Toronto el 26 de agosto, el ministro de Deportes de Canadá, Pascale St‑Pierre, solicitó a la FIFA que garantice que los ingresos generados se destinen a programas de base y a la mejora de infraestructuras en comunidades vulnerables.
Mientras tanto, los sindicatos de jugadores, encabezados por la FIFPro, anunciaron que convocarán una asamblea extraordinaria el 3 de septiembre para debatir la propuesta y, de ser necesario, presentar una moción de censura contra Infantino en la próxima asamblea de la FIFA, prevista para noviembre.
Analistas del sector, como la consultora Deloitte, advierten que la venta de derechos a capital privado podría incrementar la competitividad de los mercados de transmisión, pero también elevar los costos de los derechos para las cadenas locales, reduciendo el acceso de los aficionados a los partidos.
En conclusión, la polémica ha encendido un debate global sobre la dirección que debe tomar el fútbol mundial. Las voces de los excampeones, respaldadas por la presión de gobiernos y sindicatos, podrían obligar a la FIFA a replantear su estrategia financiera antes de que se concrete la venta de los derechos del próximo Mundial.
De acuerdo con información difundida por: C5N

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