
Juan José “Juancito” Gómez, exintegrante de la barra brava de Rosario Central, fue abatido a balazos en la madrugada del 27 de agosto de 2026 frente a su domicilio en el barrio Itatí. El hecho reaviva la ola de violencia que azota a las barras tras la muerte del líder auriazul en noviembre de 2024 y plantea nuevas preguntas sobre el control criminal de Los Menores.
El tiroteo ocurrió alrededor de las 23:00 horas en la calle Garibaldi 2400, cuando varios disparos alcanzaron a Juancito, quien se encontraba en la zona de su casa. Testigos señalaron que los agresores huyeron en dos vehículos, uno negro y otro gris, sin que la policía lograra detenerlos en el momento.
Juan José Gómez, conocido como “Juancito”, formó parte de “Los Guerreros”, la barra brava que lideraba Andrés “Pillín” Bracamonte durante la década de 2010. En esa época, la agrupación se distinguía por su presencia constante en los partidos y por la organización de actos de violencia contra hinchas rivales.
En 2025, Juancito fue detenido por su participación en una balacera vinculada a la trama de Norma Acosta, quien intentó hacer explotar su propia vivienda. La investigación reveló que Gómez había facilitado el contacto con los gatilleros que suministraron los fusiles. Fue liberado en julio de 2026 tras cumplir una condena parcial.
El asesinato del líder auriazul en noviembre de 2024 desencadenó una reconfiguración del poder dentro de la barra. Los miembros que permanecían leales fueron desplazados y la organización quedó bajo la influencia de la banda criminal “Los Menores”, conocida por sus nexos con el tráfico de armas y la extorsión.
Durante el último año, Juancito fue avistado frecuentemente en el “paravalancha” de la cancha de Newell’s, lo que alimentó rumores de una rivalidad creciente entre las barras de Central y Newell’s. Este entorno de hostilidad habría facilitado la aparición de enemigos internos dispuestos a eliminar a antiguos integrantes.
Las autoridades locales abrieron una investigación formal y desplegaron unidades de la Policía Provincial en Itatí para recolectar pruebas balísticas. El fiscal a cargo, María L. Gutiérrez, indicó que el caso podría estar relacionado con la disputa por el control de los puntos de venta de drogas que la barra había gestionado.
El fallecimiento de Juancito Gómez ha encendido la alarma entre los dirigentes de la barra y los vecinos del barrio, que exigen mayor seguridad y una respuesta contundente del Estado para frenar la escalada de violencia que ya ha cobrado varias vidas en la zona metropolitana de Rosario.
De acuerdo con información difundida por: La Capital
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