Terremoto en Venezuela: regresó la brigada santafesina tras una histórica misión de rescate

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Terremoto en Venezuela: regresó la brigada santafesina tras una histórica misión de rescate

Los 40 especialistas de la provincia retornaron al país luego de trabajar en las estructuras colapsadas de La Guaira y enfrentar el escenario internacional más complejo de la última década.

La brigada de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) de la Federación Santafesina de Bomberos Voluntarios regresó a la Argentina tras culminar su intervención en el norte de Venezuela, región devastada por una serie de sismos concurrentes. El contingente, compuesto por 40 rescatistas y brigadas caninas especializadas, arribó a la sede institucional de Gálvez luego de desplegar tareas operativas de alta complejidad en entornos colapsados. El operativo representó uno de los desafíos logísticos y humanitarios más exigentes para el personal de emergencias de la provincia en el ámbito internacional.

El grupo de especialistas se trasladó al epicentro del desastre con ocho toneladas de equipamiento tecnológico de última generación para la localización de personas atrapadas bajo estructuras de hormigón. Las tareas de rescate se concentraron en la ciudad costera de La Guaira, una de las zonas periféricas más afectadas por el movimiento telúrico, donde los bomberos santafesinos articularon esfuerzos coordinados con delegaciones técnicas enviadas por los gobiernos de Bolivia y Ecuador, además de las fuerzas de seguridad locales venezolanas.

Las autoridades gubernamentales y los cuadros directivos de la Federación de Bomberos recibieron formalmente a los efectivos en territorio santafesino, donde se inició el protocolo de evaluación médica y apoyo psicológico postraumático para los integrantes de la misión. El retorno de la brigada marca el cierre de una movilización civil sin precedentes para el sistema de seguridad pública de la provincia de Santa Fe en el exterior, consolidando un esquema operativo de respuesta inmediata ante catástrofes globales.

El impacto operativo frente a la destrucción masiva en La Guaira

Las condiciones edilicias encontradas por la delegación argentina en el norte de Venezuela superaron los parámetros de las simulaciones de catástrofes realizadas en el país. El despliegue requirió una división estratégica de los 40 brigadistas en turnos rotativos continuos para garantizar el funcionamiento de los dispositivos de escucha sísmica y las cámaras de extensión para espacios confinados. La inestabilidad de las réplicas geológicas obligó a apuntalar de forma constante los ingresos a los subsuelos de los complejos residenciales derrumbados.

"Los días fueron duros. No por cómo la pasamos nosotros; el pueblo venezolano nos recibió muy bien, con mucho agradecimiento. Fue duro por lo que nos tocó vivir y por lo que vimos", relató Marcos Solís, uno de los brigadistas santafesinos que lideró los ingresos técnicos a las estructuras afectadas en el caribe venezolano. El especialista remarcó que la geografía del desastre multiplicaba los focos de peligro debido al colapso simultáneo de manzanas completas de edificios de alta densidad poblacional.

El factor temporal condicionó las posibilidades de éxito de la misión humanitaria a medida que transcurrieron las jornadas de labor subterránea. La combinación de elevadas temperaturas tropicales, la interrupción absoluta de los servicios de agua corriente y la densa nube de polvo suspendido redujeron de forma drástica los índices de supervivencia en los sectores confinados. "Minuto a minuto las cuestiones que hacían a la sobrevida se iban complicando. Las caras iban cambiando", detalló Solís con respecto al desgaste psicológico que afectó tanto a los damnificados como a las dotaciones de rescate de las distintas naciones involucradas.

Diferencias técnicas con los antecedentes de desastres en Argentina

La magnitud de la emergencia en el norte de Sudamérica obligó a los peritos santafesinos a trazar paralelismos con las intervenciones más extremas registradas en el territorio nacional. Los integrantes de la brigada USAR cuentan con experiencia reciente en eventos de colapso estructural internos, como las tareas de remoción de escombros realizadas tras el desplome del Hotel Dubrovnik en la localidad bonaerense de Villa Gesell, un antecedente que sirvió para homologar los protocolos de actuación del personal en situaciones de crisis extrema.

Sin embargo, los técnicos explicaron que las variables geográficas y la escala del desastre en Venezuela presentaron desafíos inéditos para el manual de operaciones de la federación provincial. "Somos bomberos, estamos acostumbrados a ir a las desgracias de las personas. Me tocó participar en el derrumbe de Villa Gesell, pero ahí era un único edificio y todas las miradas estaban puestas en ese lugar", contrastó Solís al analizar la dispersión de recursos que caracterizó al teatro de operaciones caribeño.

En las localidades afectadas de Venezuela, el panorama exhibía una repetición sistemática de edificaciones destruidas de forma contigua, lo que dificultaba la asignación prioritaria de los binomios caninos de búsqueda. "Eran equipos trabajando en distintos edificios, uno al lado del otro, todos derrumbados y en la misma situación. Por suerte nunca me había tocado algo así. Nunca habíamos visto algo así", concluyó el rescatista al evaluar la devastación generalizada que reconfiguró el paisaje urbano de La Guaira.

Certificación internacional de la brigada USAR y aprendizaje institucional

La capacidad del Estado santafesino para enviar un contingente de estas características al exterior radica en la acreditación técnica obtenida por la Federación de Bomberos Voluntarios. El equipo cuenta con la certificación oficial bajo las normas del Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (Insarag), una entidad dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que estandariza los procesos globales de asistencia humanitaria ante terremotos y colapsos edilicios urbanos.

Esta habilitación internacional exige que los brigadistas aprueben auditorías periódicas severas en materia de autonomía logística, comunicaciones satelitales, atención médica prehospitalaria en zonas de desastre y técnicas de corte de materiales pesados como hormigón armado y estructuras de acero templado. La provincia de Santa Fe es una de las pocas jurisdicciones de la República Argentina que sostiene una estructura de voluntarios con capacidad de despliegue transnacional bajo estas exigencias globales.

El balance de la misión en el Caribe, más allá del dolor por las pérdidas materiales y humanas constatadas en las actas oficiales, representa un salto cualitativo para el entrenamiento de los cuadros técnicos del sistema de bomberos. "El equipo es muy sólido, venimos trabajando hace mucho tiempo. Fue un aprendizaje para nosotros mismos y eso es muy positivo", resumió Solís, destacando la cohesión del grupo que logró cumplir con el estricto mandato de movilización internacional: "Fuimos 40, volvimos 40".

Presión social y la angustia de las familias en las zonas de exclusión

Uno de los factores que sumó complejidad a las maniobras de los ingenieros y rescatistas argentinos fue la gestión de la crisis social en el perímetro de las zonas de exclusión delimitadas por las fuerzas militares. La presencia ininterrumpida de centenares de ciudadanos frente a las ruinas de sus hogares generó un clima de extrema sensibilidad que condicionó el uso de maquinaria pesada para remover las capas superiores de escombro.

Los protocolos internacionales determinan que el uso de excavadoras mecánicas debe restringirse al máximo mientras existan alertas de los sensores acústicos o marcaciones positivas por parte de los perros de búsqueda, para evitar nuevos desplazamientos de las losas que pudieran aplastar los bolsones de aire subterráneos. Esta rigidez técnica chocaba de forma diaria con la desesperación de los familiares directos, quienes exigían una aceleración de los trabajos manuales a pesar del peligro inminente de nuevos desmoronamientos estructurales.

"En cada edificio estaban los familiares que no se querían retirar porque esperaban encontrar a sus seres queridos", describió Solís sobre las postales cotidianas que marcaron la rutina del contingente argentino en La Guaira. Los lazos de cooperación establecidos entre los bomberos santafesinos y la comunidad local permitieron amortiguar las tensiones lógicas de la emergencia, transformando el dolor de la población civil en muestras de agradecimiento hacia la delegación argentina al momento de emprender el viaje de regreso hacia Buenos Aires.


De acuerdo con información difundida por: La Capital

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