
Un informe de Reporte Inmobiliario reveló que los precios en el interior superan al índice general por falta de oferta, contradiciendo la estabilización que plantea el oficialismo.
El mercado inmobiliario de alquileres en el interior de la Argentina registra una tendencia de incrementos que vuelve a superar la inflación general.
La dinámica de precios en las capitales de provincia y los grandes centros urbanos del interior difiere de la estabilización relativa que se observa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Mientras que en el ámbito porteño la reaparición de oferta de departamentos usados logró alinear de forma más cercana las subas mensuales con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), las economías regionales experimentan desfasajes significativos que presionan la capacidad de pago de los asalariados.
Los analistas sectoriales atribuyen esta brecha territorial al ritmo dispar de reactivación de las carteras inmobiliarias y a las asimetrías de ingresos locales. En muchas provincias, los propietarios prefieren volcar sus unidades al turismo temporario o mantenerlas fuera del circuito tradicional a la espera de un esquema normativo y cambiario consolidado, lo que restringe el stock disponible para las familias residentes.
El desvío de los precios en el interior frente a la inflación general
La metodología aplicada por Reporte Inmobiliario para auditar los valores de departamentos estándar de dos y tres ambientes en los cascos céntricos provinciales expuso una realidad compleja. Las locaciones de tres ambientes promedian valores cercanos a los 1,2 millones de pesos en las principales urbes del país, una cifra que encabeza las planillas de costos de los hogares de clase media.
Un ejemplo concreto de este comportamiento asimétrico se registra en la ciudad de Rosario. De acuerdo con los peritos del sector, los departamentos de dos ambientes en el área metropolitana santafesina tuvieron un incremento interanual del 37%, en tanto que las unidades de tres ambientes sufrieron un salto del 54%.
"En Rosario, un departamento estándar de dos ambientes se ubica hoy en un rango que va de los 600 mil a los 700 mil pesos", precisó Germán Gómez Picasso, cofundador de Reporte Inmobiliario, al describir las dificultades de acceso que enfrentan los inquilinos locales.
Las ciudades más costosas y la disparidad del stock habitacional
El informe técnico incluye un pormenorizado mapeo de precios que permite identificar el ránking de las localidades más caras del interior de la Argentina. Las zonas con fuerte actividad petrolera, turística o portuaria lideran los valores de los contratos debido a la competencia por el espacio de los trabajadores corporativos temporarios. Neuquén, Bariloche y Mar del Plata se mantienen al frente de las cotizaciones más elevadas de la muestra.
En estas regiones, la renta anual bruta que perciben los propietarios ha regresado a niveles considerados de equilibrio histórico, superando el 6% de retorno en dólares en ciertos segmentos. Sin embargo, los representantes de las asociaciones de inquilinos advierten que este repunte de la rentabilidad se sostiene a costa de una contracción del consumo en otros rubros básicos y de un endeudamiento creciente para afrontar los ingresos mensuales y las expensas.
En ciudades como Córdoba, Mendoza y Salta, la evolución trimestral de los valores de oferta de nuevos contratos sigue corriendo por encima del costo de vida estimado por el Indec. La asimetría entre la velocidad de recomposición salarial y los nuevos valores de alquiler publicados amplía la brecha de acceso, forzando a muchos inquilinos a alejarse de los centros urbanos hacia las periferias o a compartir viviendas multifamiliares.
El debate sobre la desregulación y las consecuencias de la derogación
El comportamiento del mercado en el interior reabre la discusión de fondo respecto a la efectividad de las medidas de desregulación económica dispuestas por el Ejecutivo nacional. Mientras el Gobierno nacional argumenta que la liberación de los contratos multiplicó la oferta global en las grandes capitales, los datos de las provincias demuestran que las economías locales reaccionan con dinámicas propias y menor elasticidad que la Ciudad de Buenos Aires.
La finalización de los controles de precios y plazos mínimos legales, si bien eliminó las trabas burocráticas para cerrar acuerdos bilaterales, dejó al inquilino del interior expuesto a la falta de alternativas reales en mercados altamente concentrados. Los corredores inmobiliarios provinciales señalan que, ante una demanda constante y un stock de construcción paralizado por los costos de los materiales, los precios iniciales de publicación asumen de antemano el riesgo de la devaluación y la inflación futura.
Las proyecciones para el próximo semestre anticipan que el rubro vivienda continuará actuando como uno de los principales vectores de presión sobre la canasta básica total en las provincias. El mercado locativo requiere de la reactivación del crédito hipotecario para liberar la presión sobre la demanda de alquileres, una variable que comenzó a mostrar signos de reactivación pero que aún se encuentra lejos de alcanzar la masividad necesaria para descongestionar el mercado de viviendas del interior del país.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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