La Canasta de Servicios Públicos aumentó 4,6% en julio y ya representa el 15% del salario

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La Canasta de Servicios Públicos subió 4,6% en julio y abarca el 15% del salario

El costo de luz, gas, agua y transporte en el AMBA ascendió a $168.200 mensuales, según el Observatorio de Tarifas UBA-Conicet.

El costo de las tarifas de los servicios públicos esenciales volvió a impactar sobre los ingresos de los hogares del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Durante el mes de julio, la Canasta de Servicios Públicos —que contempla los consumos de energía eléctrica, gas natural, agua potable y transporte público de pasajeros— registró un incremento del 4,6% en comparación con los valores de junio. Con esta nueva actualización, las facturas consolidadas de una familia tipo pasaron a absorber el 15% del salario promedio registrado en la región.

Los datos se desprenden del último informe técnico elaborado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto de Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), perteneciente a la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet. El reporte precisa que un hogar promedio sin subsidios directos o categorizado dentro de los niveles de ingresos altos y medios debió destinar un total de $168.200 durante el séptimo mes del año para cubrir el gasto básico de los cuatro suministros fundamentales de la vida urbana.

El ajuste tarifario de julio consolida la tendencia de recomposición del precio de los servicios que lleva adelante la administración nacional para reducir el gasto fiscal en subsidios energéticos e infraestructura. No obstante, el ritmo de incremento de los cuadros tarifarios continúa ubicándose por encima de los ajustes salariales paritarios, lo que genera una presión creciente sobre el presupuesto disponible de la clase media para el consumo de otros bienes y servicios no esenciales.

El desglose de las tarifas: la energía y el transporte lideran los incrementos

Al analizar la composición interna de la canasta del AMBA, los rubros energéticos y el transporte de pasajeros explicaron la mayor parte de la variación mensual. En el caso de la energía eléctrica, las boletas para los usuarios residenciales del Área Metropolitana experimentaron un ajuste que respondió a la quita progresiva de los subsidios en el precio mayorista de la energía, combinada con la actualización periódica de los márgenes de distribución concedidos a las empresas concesionarias del servicio.

Por su parte, la tarifa del gas natural registró una suba producto de la estacionalidad invernal, un período donde se combinan mayores volúmenes de consumo residencial con cuadros tarifarios que contemplan la mayor demanda del sistema de transporte de hidrocarburos. El informe de la UBA y el Conicet detalla que la factura de gas registró la mayor incidencia en pesos dentro de la estructura de gastos mensuales para aquellos hogares que no cuentan con la cobertura de la tarifa social o la segmentación subsidiada.

En lo relativo al transporte público, los aumentos aplicados en la tarifa mínima de los colectivos urbanos y las líneas de trenes metropolitanos aportaron un sesgo alcista decisivo. La reducción del boleto integrado a través del sistema SUBE y el rediseño de las compensaciones estatales a las cámaras empresarias del autotransporte obligaron a los trabajadores a destinar un porcentaje sensiblemente mayor de sus ingresos diarios solo para trasladarse hacia sus puestos laborales y centros de estudio.

Disparidad de ingresos y la brecha de subsidios entre sectores

El peso del 15% que ejercen los servicios públicos sobre el salario promedio representa una cifra consolidada, pero esconde disparidades severas al segmentar el análisis según la escala de ingresos de la población. Para las familias ubicadas en el primer decil de la distribución sociodemográfica, los gastos en luz, gas, agua y colectivo llegan a insumir más del 28% de los ingresos totales de la vivienda, obligando a los sectores vulnerables a reconfigurar la canasta de alimentos y medicinas.

"El ritmo de quita de los subsidios no ha sido homogéneo y la capacidad de absorción del costo tarifario por parte de los hogares muestra fisuras según la ubicación geográfica y la segmentación socioeconómica", señala el diagnóstico del centro de estudios UBA-Conicet. Los técnicos enfatizan que, si bien la distorsión tarifaria de los años anteriores requería una corrección de fondo, la simultaneidad de los aumentos en un marco de estancamiento salarial amplificó el impacto distributivo de la medida.

El esquema actual de segmentación energética dividió a los usuarios en tres niveles (N1 ingresos altos, N2 ingresos bajos y N3 ingresos medios). Sin embargo, el informe advierte que los topes de consumo subsidiados fijados por la Secretaría de Energía resultaron insuficientes para cubrir la demanda básica de las familias durante las olas de frío extremo registraras a lo largo de las últimas semanas, desplazando automáticamente a usuarios de recursos medios hacia franjas de facturación sin subsidio.

Antecedentes y proyección del peso de los servicios en la economía familiar

La cifra del 15% de absorción salarial alcanzada en julio marca el nivel más elevado en la relación entre tarifas e ingresos de los últimos seis años. Para encontrar una proporción similar en el Área Metropolitana de Buenos Aires hay que remontarse al período 2018-2019, cuando la anterior corrección de cuadros tarifarios situó la canasta de servicios en niveles cercanos al 17% del salario formal registrado en la economía argentina.

Durante los años posteriores, congelamientos tarifarios sostenidos y la aceleración del proceso inflacionario redujeron el peso de las facturas de servicios a mínimos históricos, llegando a representar menos del 5% del salario promedio entre 2021 y 2023. Sin embargo, ese atraso relativo se financió mediante una expansión de las transferencias del Tesoro Nacional hacia las empresas generadoras y distribuidoras, dinámica que generó un déficit fiscal equivalente a casi tres puntos del Producto Interno Bruto (PIB).

De cara a los meses de primavera y verano, los analistas del Observatorio de la UBA proyectan que el peso relativo de la canasta de servicios podría tender a una leve estabilización temporal debido a la baja estacional en el consumo de gas natural. Sin embargo, advierten que los compromisos asumidos por el Ministerio de Economía para alcanzar el equilibrio fiscal mantendrán el sendero de indexación mensual de los servicios, por lo que cualquier recuperación del poder adquisitivo de las familias dependerá de que las paritarias salariales logren superar la curva general de la inflación.




De acuerdo con información difundida por: C5N

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