
En la provincia de Santa Fe, cuatro de cada diez adultos santafesinos han recurrido a préstamos personales o mantienen saldos financiados en sus tarjetas de crédito para afrontar sus gastos cotidianos, según el último Monitor de Consumo del Centro de Estudios Demos. Esta situación se desarrolla en un contexto donde el consumo masivo permanece estancado y el poder adquisitivo continúa deteriorándose. Los ingresos reales cayeron un 3,5% en el sector privado y un 18,3% en el sector público, mientras aumentaban tarifas, alquileres, combustibles y otros gastos esenciales, lo que limita la capacidad de ampliar otros consumos.
El crédito como sostén del consumo corriente
El crédito para consumo se sigue expandiendo como un componente central en el sostenimiento de la demanda interna. Mientras los salarios pierden poder de compra, crecen el uso de tarjetas, los préstamos personales y las señales de deterioro crediticio para sostener el gasto en los hogares. La economista de Demos, Florencia Camusso, advierte que “el crédito se consolida como sostén del consumo corriente, con fuerte uso de tarjetas y préstamos personales, pero se observan señales de deterioro en la calidad crediticia”. La relación entre las ventas reales y el salario real permite dimensionar esta situación, que se ubica en un nivel inferior a los máximos observados durante 2024, pero todavía elevado en términos históricos.
Financiamiento y consumo en la provincia de Santa Fe
La estructura del financiamiento en la provincia de Santa Fe refleja un patrón claramente orientado al consumo de corto plazo, más que a la inversión o a la acumulación de activos de largo plazo. Las tarjetas de crédito continúan siendo el principal instrumento de financiamiento, con el 42,9% de la población adulta manteniendo saldos financiados activos, un valor que se ubica por encima del promedio histórico provincial. Por su parte, los préstamos personales alcanzan una cobertura del 38,2% de los adultos, lo que implica un incremento significativo respecto del promedio histórico. Esto refuerza la idea de que los hogares recurren a instrumentos de rápida disponibilidad para financiar sus consumos cotidianos.
Un escenario de estabilidad sin crecimiento
En este marco, el consumo masivo probablemente continúe operando en niveles bajos, con un elevado peso de los gastos esenciales que siguen absorbiendo una porción significativa del ingreso de los hogares. Esto limita la capacidad de expansión del consumo discrecional y refuerza la estabilidad sin crecimiento observada en los últimos meses. La situación se complica por la dependencia del endeudamiento, que puede generar problemas de sostenibilidad a largo plazo. A medida que los hogares siguen recurriendo al crédito para financiar sus gastos, la calidad crediticia puede seguir deteriorándose, lo que podría tener consecuencias negativas para la economía en general.
Un futuro incierto para el consumo en Santa Fe
El futuro del consumo en la provincia de Santa Fe se presenta incierto, con un escenario de estabilidad sin crecimiento que puede prolongarse en el tiempo. La capacidad de los hogares para seguir recurriendo al crédito para financiar sus gastos es limitada, y la calidad crediticia puede seguir deteriorándose. Por otro lado, la recuperación del poder adquisitivo y la reactivación del consumo masivo dependen de factores como la evolución de los ingresos reales, la inflación y las políticas económicas. En este contexto, es fundamental que los hogares y las autoridades económicas busquen soluciones sostenibles para impulsar el consumo y el crecimiento económico, sin recurrir al endeudamiento excesivo y sin comprometer la estabilidad financiera a largo plazo.
De acuerdo con información difundida por: La Capital

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