El Concejo Municipal de Rosario aprobó la modificación del régimen general del servicio público de taxis, permitiendo formalmente la incorporación de vehículos eléctricos e híbridos para renovar la flota local.
El cuerpo deliberativo dio luz verde a esta iniciativa tras un proceso de aprobación que apenas tomó dos semanas en las comisiones pertinentes. La medida, que modifica el artículo 28 de la histórica ordenanza 2.649/80, busca actualizar la normativa vigente al incluir "tecnologías alternativas" y sistemas híbridos, equiparándolos a los tradicionales motores de combustión interna. Con esta resolución, los titulares de las aproximadamente 4.000 licencias existentes en la ciudad cuentan ahora con un marco legal claro para avanzar hacia una movilidad urbana más sustentable y eficiente.
Eficiencia económica y ahorro operativo
El principal motor detrás de este cambio normativo es la búsqueda de un ahorro estructural en los costos diarios de explotación del servicio. Según estimaciones preliminares basadas en el consumo promedio de una unidad en Rosario, que recorre unos 200 kilómetros diarios, la transición hacia el motor eléctrico representa un beneficio económico sustancial.
Los cálculos proyectan un ahorro anual de hasta 14 millones de pesos por cada unidad. Mientras que el llenado de un tanque de nafta o un tubo de GNC implica costos elevados —estimados en 60.000 y 30.000 pesos respectivamente—, la carga de un vehículo eléctrico, equiparable en tiempo a la carga de un teléfono celular (de seis a ocho horas), tendría un costo aproximado de 10.000 pesos.
"Es una bomba para nosotros. Sin ruidos ni combustión, significa un paso tremendo y sustentable", señaló José Iantosca, referente de la Cámara de Titulares de Licencias de Taxis de Rosario (Catiltar), destacando el impacto positivo que esta tecnología tendrá en la rentabilidad de los trabajadores del sector.
Desafíos y despliegue de la nueva flota
La adopción de estas unidades no solo requiere de la normativa habilitante, sino también de una estrategia de financiamiento para facilitar el acceso a los vehículos, los cuales oscilan actualmente entre los 23.500 y 29.500 dólares en el mercado local. La gestión de líneas de crédito es, por tanto, una pieza clave del plan que ya está siendo abordada por los dueños de las licencias.
Por otro lado, la fiabilidad técnica es un punto que genera expectativas favorables. Al eliminar componentes críticos de los motores de combustión, como la correa de distribución y las cajas de cambios manuales, los propietarios reducen significativamente las tareas de mantenimiento preventivo y correctivo. En este sentido, los representantes del sector han valorado las garantías de reposición rápida ofrecidas por las marcas que están desembarcando en el país, lo que mitiga el temor a problemas de importación de repuestos.
Sostenibilidad y competitividad urbana
La iniciativa, impulsada por la concejala Anahí Schibelbein, se encuentra alineada con el Plan Local de Acción Climática (Plac) Rosario 2030 y la ley provincial de fomento a la industria de vehículos eléctricos. Más allá de la cuestión ambiental, la medida es vista como una herramienta estratégica para fortalecer al sistema de taxis frente a la competencia de las aplicaciones de transporte no reguladas.
La concejala destacó que la reforma aporta "mayor competitividad" al sistema público, permitiendo ofrecer un servicio modernizado, silencioso y con menor huella de carbono. Con esta decisión, Rosario se posiciona como una de las ciudades pioneras en la transición energética del transporte de pasajeros en Argentina, apostando por una transformación que combina el desarrollo económico del sector con los objetivos globales de reducción de emisiones y mejora de la calidad ambiental urbana.


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