
El Banco Central busca contener la demanda de divisas por el turismo emisivo hacia el Mundial de fútbol mediante el esquema de bandas cambiarias, en un escenario de menor liquidación de divisas.
El inicio de la Copa del Mundo en Norteamérica generó una fuerte presión sobre el mercado de cambios en la Argentina. La demanda de divisas por parte de turistas locales que viajan a Estados Unidos, México y Canadá registró una aceleración significativa, coincidiendo con un período de menor dinamismo en la oferta de dólares por parte del sector exportador agropecuario. Ante esta tensión entre oferta y demanda, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) optó por mantener bajo estricto control el ritmo de devaluación diaria, administrando la liquidez cambiaria mediante el vigente régimen de flotación entre bandas cambiarias.
La autoridad monetaria busca evitar que el salto en los gastos de turismo presione sobre la inflación interna y debilite el proceso de acumulación de reservas internacionales.
El impacto del turismo emisivo en las reservas internacionales
La salida de argentinos hacia las sedes del torneo deportivo se tradujo en un incremento inmediato en los consumos con tarjetas de crédito y en la búsqueda de dólares financieros, como el dólar MEP.
"La elasticidad del turismo receptivo ante variaciones en el tipo de cambio real es una de las más altas de la región", explican operadores cambiarios de la City porteña.
La entidad que preside la autoridad monetaria logró encadenar más de 110 jornadas consecutivas con saldo comprador en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), alcanzando compras netas por encima de los 10.700 millones de dólares en lo que va del año.
El funcionamiento del esquema de bandas frente a la presión cambiaria
Para neutralizar las presiones alcistas derivadas de las decisiones de consumo de los viajeros, el Banco Central aplica de forma rigurosa las reglas del régimen de bandas cambiarias establecido para el año en curso. Bajo este sistema, los límites de intervención se actualizan mensualmente tomando como referencia el indicador de inflación del INDEC de dos meses anteriores.
Al fijar la cotización oficial minorista en un promedio vendedor de 1.453 pesos en las entidades bancarias públicas, el BCRA mantiene el valor de la divisa a mitad de camino de los extremos permitidos. Esta estrategia busca desincentivar las expectativas de un salto devaluatorio brusco y, al mismo tiempo, encarecer de manera implícita el acceso al denominado dólar tarjeta o turista, que incorpora los recargos impositivos vigentes para los consumos en el exterior.
La oferta de divisas, por su parte, experimenta una desaceleración estacional típica tras el pico de la cosecha gruesa.
Perspectivas del mercado y el costo de los viajes al exterior
El comportamiento de los dólares paralelos refleja la incertidumbre de los ahorristas e inversores respecto de la duración de los controles cambiarios. El dólar libre o blue se comercializa a 1.485 pesos para la venta en las plazas informales, mientras que las opciones financieras como el MEP y el Contado con Liquidación orbitan en una franja similar. Esta convergencia de precios reduce la brecha cambiaria, pero no disminuye la propensión de los viajeros a dolarizar sus carteras de manera preventiva antes de emprender el traslado a las sedes mundialistas.
Los costos de logística y alojamiento en las ciudades anfitrionas del campeonato representan una carga significativa en moneda dura para el sector privado local. Las agencias de turismo informan que las consultas para la adquisición de paquetes integrales se mantuvieron activas hasta último momento, financiadas principalmente a través del uso de ahorros previos en moneda extranjera o mediante la cancelación de saldos de tarjetas utilizando dólares depositados en cuentas bancarias propias.
El principal interrogante entre los operadores económicos radica en el impacto que este nivel de gasto tendrá sobre el balance de servicios del balance de pagos en el tercer trimestre. Si bien el superávit comercial de mercancías alcanzó registros históricos debido a la debilidad de las importaciones industriales, el déficit persistente en el rubro de turismo y viajes podría moderar el saldo positivo final de la cuenta corriente, condicionando las futuras decisiones de política monetaria y cambiaria de la conducción económica.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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