
La marcha por el 50.º aniversario de La Noche de los Lápices congregó a más de 30 000 personas en La Plata, pero la convivencia entre las distintas “tribus” del peronismo resultó tensa tras la carta abierta que la Federación de Estudiantes Secundarios dirigió a Axel Kicillof, reavivando viejas disputas internas mientras se recordaba la represión de 1976.
El sábado 16 de septiembre, la Avenida 7 se llenó de pancartas y cánticos que alternaban el homenaje a los 10 lápices desaparecidos con consignas de reivindicación estudiantil. La convocatoria oficial, firmada por la Secretaría de Cultura de la Provincia y la Universidad Nacional de La Plata, reportó una asistencia estimada de 32 000 personas, según el Registro de Eventos del Concejo Municipal.
Horas antes del recorrido, la Federación de Estudiantes Secundarios (FES) entregó en la Plaza Moreno una carta abierta a Axel Kicillof, gobernador de la Provincia, donde denunciaba la “falta de compromiso real con la memoria histórica” y exigía la creación de una comisión interinstitucional para investigar los archivos de la dictadura. La carta, firmada por 1 200 estudiantes de 28 colegios, generó una reacción inmediata de los sectores kirchneristas.
En el recorrido, la presencia de la bancada federal liderada por el presidente del Frente de Todos, Sergio Massa, y la delegación del Frente de Todos de la Ciudad de Buenos Aires, encabezada por la diputada María Eva Bermúdez, chocó con la de los grupos más alineados a la línea kirchnerista, representados por la senadora Luciana Cordero y el dirigente juvenil del Movimiento Peronista Juvenil. Los choques verbales se intensificaron cuando los kirchneristas demandaron que la FES “no politice la conmemoración” y los federales defendieron la necesidad de “unir la memoria con la lucha actual”.
Los organizadores de la marcha, encabezados por la directora de la Oficina de Derechos Humanos de la Provincia, Ana López, intentaron mediar entre ambas facciones. En un breve discurso, López recordó que “La Noche de los Lápices nos pertenece a todos los argentinos, sin importar la corriente política”, y anunció la creación de una mesa de trabajo permanente con representantes de la FES, del gobierno provincial y de los distintos bloques peronistas.
Mientras la marcha avanzaba hacia la Plaza San Martín, los manifestantes dejaron una ofrenda floral frente al monumento a los lápices desaparecidos, y se realizó un minuto de silencio a las 20 hs, hora en que los militares iniciaron la represión en 1976. La tensión se disipó parcialmente cuando los líderes de los bloques se reunieron en la Casa de la Cultura para firmar un acuerdo simbólico de respeto mutuo y compromiso con la memoria.
Expertos en sociología política, como el doctor Carlos Méndez de la Universidad Nacional del Litoral, señalan que este episodio evidencia la fragmentación del peronismo contemporáneo, donde la “tribu kirchnerista” y la “tribu federal” compiten por el liderazgo de la narrativa histórica. Méndez advierte que, si bien la marcha logró su objetivo conmemorativo, la pugna interna podría repercutir en la agenda electoral provincial de 2027.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P
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