
Argentina encabeza el ranking de morosidad en América Latina con un 7,3 % de créditos impagos, una cifra que supera con holgura el promedio regional de 2,78 %. El dato, publicado por la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), alerta sobre la fragilidad del sistema financiero y el peso que la crisis económica está ejerciendo sobre los deudores.
El estudio de Felaban, divulgado el 12 de junio de 2026, analizó la cartera de créditos en situación irregular de 24 economías latinoamericanas, tomando como referencia los balances de los principales bancos locales y los reportes de los supervisores financieros. La metodología incluyó la clasificación de créditos morosos a partir del día 90 de atraso, siguiendo los estándares internacionales de la Basilea III.
En el comparativo regional, Brasil registró una morosidad del 3,1 %, México 2,9 % y Chile 2,5 %, mientras que Perú y Colombia se mantuvieron por debajo del 2 %. Argentina, con 7,3 %, triplica el promedio de la zona y se sitúa a más de dos puntos porcentuales del segundo lugar, que corresponde a Uruguay con 4,8 %.
Los analistas atribuyen este desempeño a la combinación de una inflación anual que superó el 250 % en los últimos doce meses y una devaluación del peso de casi el 60 % frente al dólar desde el inicio de 2024. La tasa de desempleo, que alcanzó el 9,8 % en el segundo trimestre de 2026, ha limitado la capacidad de los hogares para cumplir con sus obligaciones crediticias.
El sector bancario ya muestra el reflejo de la crisis: el Banco Nación reportó una cartera de morosos del 8,2 % en el cierre de junio, mientras que BBVA Argentina indicó un 6,9 % y el Grupo Santander alcanzó el 7,0 %. Estas cifras obligan a las entidades a reforzar sus provisiones y a revisar sus políticas de concesión de crédito.
El gobernador del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, anunció el 20 de julio de 2026 la implementación de medidas macroprudenciales, entre ellas un encarecimiento del costo del crédito y límites más estrictos a la ampliación de préstamos al sector consumo. La medida busca contener la expansión de la morosidad y proteger la estabilidad del sistema financiero.
El Fondo Monetario Internacional, en su revisión de junio de 2026, advirtió que la alta tasa de morosidad podría traducirse en una contracción del crédito del 4 % al 6 % durante el resto del año, lo que agravaría la recesión económica. Expertos sugieren que la combinación de política monetaria restrictiva y programas de reestructuración de deuda será clave para evitar un deterioro mayor del sector.
De acuerdo con información difundida por: C5N
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