
El dólar mayorista podría cerrar 2026 alrededor de los $1.650, una cotización que, aunque superior a la actual, se mantendría por debajo del ritmo de la inflación prevista. Bancos locales e internacionales coinciden en una suba moderada que reaviva el debate sobre el atraso cambiario del Gobierno y genera inquietud entre exportadores que temen perder competitividad.
El Banco Macro, en su informe trimestral de julio de 2026, estimó que el tipo de cambio mayorista alcanzará los $1.640 al término del año, citando la estabilización de los flujos de capital y la política de intervención del Banco Central. Paralelamente, BBVA Argentina proyectó una cifra de $1.660, basándose en la expectativa de una inflación anual del 152 % publicada por el INDEC.
Consultoras internacionales como Bloomberg y Reuters, que ajustan sus modelos a los indicadores de precios de materias primas, situaron el dólar mayorista en $1.650 para diciembre de 2026. Ambas entidades destacaron la influencia de los precios del soja y del maíz, cuyo descenso parcial en los últimos meses ha aliviado la presión sobre la balanza comercial.
El Ministerio de Economía, a través de su comunicado del 12 de agosto, señaló que la política cambiaria buscará “mantener la brecha cambiaria dentro de rangos razonables” para evitar distorsiones en la inversión. Sin embargo, los analistas de la Universidad de CEMA advirtieron que la brecha entre el tipo oficial y el mayorista seguirá siendo un factor de incertidumbre para la planificación empresarial.
Exportadores del sector agroindustrial, como Grupo Molinos y Agropecuaria El Palomar, expresaron preocupación por la pérdida de competitividad ante costos internos que se incrementan más rápido que el tipo de cambio. En una entrevista concedida el 5 de septiembre en Rosario, el presidente de la Cámara Argentina de Exportadores (CAEX) resaltó que una cotización de $1.650 implicaría un encarecimiento de los insumos importados del 30 % respecto al año anterior.
Por otro lado, los sectores de consumo interno y de servicios podrían beneficiarse de una cotización más baja que la inflación, ya que los precios de los bienes importados tendrían un ajuste menos pronunciado. En un panel del Instituto de Estudios Financieros realizado el 20 de agosto en Buenos Aires, el economista Javier Fernández explicó que “una suba moderada del dólar puede amortiguar el impacto inflacionario en los hogares, siempre que la política fiscal sea coherente”.
En el contexto internacional, la Reserva Federal de EE. UU. mantuvo su tasa de interés en 5,25 % durante la última reunión del Comité Federal de Mercado Abierto, lo que redujo la presión alcista sobre las monedas emergentes. Este escenario global favoreció la previsión de un dólar mayorista contenido, según el análisis de la firma de consultoría KPMG Argentina publicado el 2 de septiembre.
De acuerdo con información difundida por: C5N

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