
En medio de una gestión gubernamental visiblemente aletargada por la fiebre del Mundial de fútbol, la mesa política de la Casa Rosada volvió a exhibir una preocupante falta de sintonía con las urgencias de su propia agenda estratégica. El encuentro, que se extendió por casi dos horas y media este martes en el Palacio de Gobierno, concluyó sin haber profundizado en el diseño del plan de reforma electoral, un instrumento que en el entorno presidencial califican como vital para blindar el objetivo reeleccionista del mandatario Javier Milei de cara a los comicios presidenciales de 2027.
El debate central debía girar en torno al proyecto de ley enviado al Congreso de la Nación que contempla la suspensión o eliminación definitiva de las Elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Sin embargo, el cónclave de los selectos funcionarios nacionales se dispersó en temas de coyuntura menor, postergando la definición de una estrategia legislativa que hoy se encuentra empantanada por la falta de consensos con las fuerzas aliadas y los gobernadores provinciales.
La parálisis en la mesa de decisiones de la Casa Rosada ocurre en un momento donde los plazos políticos comienzan a presionar a los armadores del oficialismo. La Libertad Avanza busca apurar el fin del sistema de primarias bajo el argumento técnico del ahorro del gasto público y la simplificación del calendario electoral. Sin embargo, la verdadera razón subyacente responde a una necesidad estrictamente política: quitarle al peronismo una herramienta clave de ordenamiento interno y evitar fugas reglamentarias que debiliten el armado oficialista en el Congreso.
El freno legislativo y la negociación trunca por las listas colectoras
La iniciativa libertaria, que ingresó originalmente por el Senado de la Nación e incluye modificaciones sustanciales como el financiamiento 100% privado de los partidos políticos y la aplicación de la denominada "Ficha Limpia", no logra reunir los votos necesarios en las cámaras. Ante este escenario adverso, el Ministerio del Interior intentó explorar un "Plan B" basado en la negociación de un sistema de colectoras o adhesiones nacionales con los mandatarios provinciales del PJ y de los bloques provinciales independientes.
Este esquema alternativo proponía que La Libertad Avanza evitara confrontar de manera agresiva en los distritos provinciales a cambio de que las boletas locales de los gobernadores pudiesen colgarse de la candidatura presidencial de Milei en octubre de 2027. Pese a lo atractivo del intercambio para jefes provinciales urgidos de fondos, las declaraciones de rechazo absoluto por parte de caciques del norte del país terminaron por congelar las conversaciones previas al cónclave de este martes en Balcarce 50.
"Hemos sido muy claros y lo reitero para que nadie se equivoque: estamos en contra de sacar las PASO", manifestaron desde las conducciones parlamentarias del peronismo nucleadas en el bloque opositor, obturando cualquier intento de acuerdo rápido. Esta firmeza de la oposición dejó al oficialismo en una posición de vulnerabilidad legislativa que los funcionarios reunidos en la Casa Rosada prefirieron omitir durante el extenso debate técnico de la jornada.
Las dudas del PRO y el impacto en la estrategia de reelección
El frente interno de las alianzas gubernamentales también aporta su cuota de incertidumbre a la postergada reforma electoral. El PRO y los sectores dialoguistas de la Unión Cívica Radical (UCR) miran con recelo la eliminación de las primarias. Para las estructuras formales de los partidos tradicionales, las PASO funcionan como el único mecanismo seguro para dirimir candidaturas sin que las cúpulas partidarias terminen fracturando los frentes electorales antes de la elección general.
Desde las usinas del partido fundado por Mauricio Macri advierten que la supresión del sistema obligaría al espacio a confluir en una lista única diseñada a discreción por la conducción de La Libertad Avanza, licuando su peso territorial e institucional. Los armadores libertarios, en cambio, insisten de manera subterránea en que los números de imagen del Presidente obligarán a toda la centroderecha a alinearse detrás de la Casa Rosada, minimizando los reclamos de sus socios legislativos.
La falta de definiciones en la reunión de este martes prolonga el estado de sospecha entre los bloques aliados del Congreso, que exigen certezas sobre las reglas de juego antes del inicio del año electoral. Mientras la atención pública continúa monopolizada por el certamen mundialista, el proyecto de reforma política de Milei corre el riesgo de quedar archivado por falta de pericia en la negociación, un escenario que obligaría al oficialismo a competir en 2027 bajo las mismas reglas que prometió desterrar.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.
📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.