
El empleo informal en Argentina registró un incremento del 3,4% interanual durante el primer trimestre de 2026, en contraste con una caída del 1,1% en los puestos asalariados registrados, según informó el Indec.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó el informe sobre la cuenta de generación de ingresos, el cual revela un marcado proceso de precarización en el mercado laboral argentino. Los datos oficiales exponen una transferencia de puestos de trabajo desde el sector formalizado hacia el segmento no registrado de la economía.
Esta tendencia, que se consolidó en el inicio del año, refleja las dificultades que atraviesan las empresas para sostener sus plantillas de personal bajo las condiciones contractuales vigentes. La recesión económica y la persistente inflación actúan como factores determinantes para explicar este comportamiento del empleo.
El retroceso del 1,1% en los puestos de trabajo asalariados registrados representa una pérdida neta de miles de empleos estables con cobertura social y aportes jubilatorios. Por el contrario, el incremento del 3,4% en el empleo informal demuestra que la generación de ingresos familiares se está trasladando hacia la supervivencia diaria y el cuentapropismo informal.
La caída de las horas trabajadas en el sector formal de la economía
El relevamiento del Indec no solo muestra una variación en la cantidad de puestos, sino también en la intensidad de la actividad laboral de los trabajadores en actividad. Las horas efectivamente trabajadas en el sector asalariado registrado sufrieron una contracción interanual del 2,9% en el período analizado.
Este indicador es clave para los economistas, ya que suele anticipar futuros despidos o suspensiones en las grandes industrias y comercios. Ante la caída del consumo interno, las firmas optan inicialmente por recortar horas extraordinarias, suspender turnos de producción y reducir la jornada de su personal registrado para evitar costos de desvinculación.
En sentido opuesto, el total de horas trabajadas en el sector informal de la economía experimentó un incremento del 3%. Este comportamiento responde a la necesidad de los trabajadores informales de prolongar sus jornadas laborales de subocupación para compensar la pérdida del poder adquisitivo del peso argentino.
"El trabajador informal no tiene un salario fijo que lo proteja de la inflación, por lo que su única herramienta para sostener el ingreso familiar consiste en acumular más horas de changas o de servicios autónomos no registrados", explican los analistas laborales sobre la dinámica de este sector.
Consecuencias en el sistema previsional y la recaudación fiscal
El avance de la informalidad sobre el empleo registrado genera una presión financiera directa sobre las cuentas del Estado nacional. El sistema de seguridad social, que se financia mediante los aportes y contribuciones de los trabajadores formales y las patronales, ve recortados sus ingresos corrientes de manera progresiva.
La disminución de los aportantes activos deteriora aún más la relación de sustentabilidad entre los trabajadores en actividad y el sector pasivo de jubilados y pensionados. Esta asimetría obliga al Tesoro Nacional a destinar partidas extraordinarias para cubrir el déficit de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).
Asimismo, el crecimiento de la economía informal limita la base de recaudación de impuestos directos e indirectos, dificultando el cumplimiento de las metas fiscales del Gobierno. La falta de formalización productiva también restringe el acceso de una porción mayoritaria de la población a los servicios de medicina prepaga u obras sociales.
Por otro lado, la precarización laboral impacta directamente en las estadísticas de pobreza e indigencia, dado que los ingresos del sector informal suelen ubicarse muy por debajo de la valorización de la Canasta Básica Total que mide el propio organismo oficial de estadística.
El debate por las leyes de flexibilización y el costo de contratación
La persistencia de este escenario reaviva la discusión en el ámbito legislativo y empresarial respecto de la necesidad de aplicar reformas estructurales en la legislación laboral. Desde las cámaras patronales señalan que los costos asociados a la contratación registrada impiden la incorporación de nuevo personal en las pymes.
Los sectores industriales argumentan que la alta litigiosidad laboral y las cargas impositivas sobre la nómina salarial desincentivan la inversión productiva de largo plazo. En consecuencia, muchas empresas medianas y pequeñas optan por cubrir sus vacantes operativas a través de esquemas de contratación precarizados o no registrados.
En contrapartida, las organizaciones sindicales sostienen que la reducción del empleo formal es una consecuencia directa de la caída de la actividad económica general y de la falta de políticas de fomento al mercado interno. Para los gremios, la flexibilización de los convenios colectivos no garantiza la creación de puestos de calidad.
La evolución del mercado laboral argentino durante los próximos trimestres de 2026 estará condicionada por el rumbo de la macroeconomía y la estabilización de los precios regulados. Sin una recuperación sostenible del consumo y de la inversión productiva, los analistas proyectan que la informalidad continuará consolidándose como el principal motor de empleo en el país.
De acuerdo con información difundida por: C5N

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