Osvaldo Cornide advirtió que la crisis argentina es productiva y no política
El ex titular de la CAME afirmó que el conflicto distributivo del país se debe a una estructura rezagada y cuestionó tanto el ajuste libertario como las recetas del peronismo.
El debate sobre el rumbo económico de la Argentina sumó un diagnóstico crítico desde el sector empresarial tradicional. Osvaldo Cornide, ex presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), analizó la persistente tensión entre el equilibrio fiscal y las demandas de la clase media, y aseguró que el foco del problema no radica en una disputa ideológica superficial, sino en una insuficiencia estructural de la matriz productiva nacional.
Según el referente gremial empresario, la economía local no genera el volumen de riqueza necesario para sostener de forma simultánea las cuentas públicas ordenadas y el nivel de vida al que aspira la sociedad. Esta limitación técnica coloca a las sucesivas administraciones ante un dilema recurrente que suele resolverse mediante el debilitamiento de las variables macroeconómicas o el recorte directo del bienestar social.
Las críticas al liberalismo y al peronismo
El análisis de Cornide evitó alinearse con las principales corrientes políticas que dominaron la escena pública en las últimas décadas. En sus declaraciones, el dirigente sostuvo que los sectores liberales no asumieron que sus dificultades de gestión tuvieron una raíz estrictamente vinculada a la producción.
"El liberalismo argentino nunca aceptó que su fracaso no era político sino productivo: un tipo de cambio retrasado, una presión tributaria sin contrapartida en servicios, la ausencia de crédito e infraestructura para la industria, no son tan sólo el resultado del populismo", describió el ex titular de la CAME, remarcando que estas condiciones terminaron siendo convalidadas por el propio espacio de centroderecha en la práctica.
Por otra parte, los señalamientos también alcanzaron a la estrategia económica del peronismo. Cornide explicó que este sector se enfocó de manera casi exclusiva en incentivar el consumo interno sin dar una prioridad equivalente a la modernización y dinamismo de la oferta de bienes y servicios. Esta dinámica, detalló, funcionó como una postergación de los problemas de fondo mediante un estímulo artificial sobre una estructura productiva que requería reformas profundas antes que un sostenimiento temporal.
El diagnóstico sobre el modelo económico actual
Al evaluar la actual gestión de Gobierno, el ex dirigente empresarial identificó que el esquema libertario vigente representa una profundización extrema de la lógica del ajuste fiscal permanente, pero con un diseño que busca reconfigurar el perfil exportador del país.
"El experimento político libertario no parece ser apenas una versión extrema de la lógica confrontativa, a caballo de la posición típica liberal o el ajuste perpetuo. Es sobre todo la apuesta por especializar al país en tres sectores de alta productividad y así equilibrar el sector externo mientras se desmantela el resto", alertó Cornide respecto al riesgo de desatender las industrias tradicionales y el comercio interno.
Esta visión advierte sobre las consecuencias de un modelo de especialización focalizado únicamente en los rubros más competitivos a nivel global, lo que podría consolidar un esquema de exclusión para aquellas actividades pymes que dinamizan el empleo formal en los centros urbanos del país.
La propuesta del desarrollismo como tercera vía
Frente a la polarización de las propuestas económicas vigentes, Cornide recuperó conceptos históricos vinculados al pensamiento desarrollista de fines de la década de 1950. En ese sentido, definió la situación actual de los sectores productivos bajo la categoría técnica de "subdesarrollo", caracterizada por el arrastre de tecnologías obsoletas, la falta de inversión de capital y una productividad promedio insuficiente para convalidar salarios reales elevados.
La solución planteada por el empresario descarta de plano un acuerdo de cúpulas políticas destinado meramente a coordinar la distribución de los recursos existentes. El camino propuesto exige el diseño de políticas públicas orientadas de forma sistemática a ampliar la capacidad de generación de riqueza del país.
"La salida no es un justo medio entre liberalismo y populista. Está en un tercer camino que no se plantea hace décadas: una política de desarrollo que tome como objetivo central capitalizar todos los sectores productivos, dinamizarlos, asumiendo los complementos públicos que la inversión privada requiere", concluyó Cornide, enfatizando que el desprecio hacia el rol del Estado paraliza la posibilidad de implementar una estrategia de crecimiento integral a largo plazo.
De acuerdo con información difundida por: Google Noticias

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