
CRÓNICA Más de 7 kilómetros de fila hicieron del velatorio de Carlos Solari uno de los mas multitudinarios en la historia del país. Hubo un operativo policial que no fue necesario. La familia ricotera se organizó para que todo transcurriera sin incidentes.
El papel de Cristina Fernández y el adios a uno de los mayores ídolos populares. Aqui la crónica en coproducción entre Revista Anfibia y elDiarioAR. Fotogalería — La despedida al Indio Solari, en fotos: emoción, respeto, homenajes y un eterno “gracias” El dolor en la última misa ricotera.
Noelia Marcia Guevara 8 de junio de 2026 08:42 h Actualizado el 08/06/2026 09:23 h 0 Una montaña de ofrendas crece bajo el féretro. Miles de camisetas de todos los clubes de fútbol. Banderas rojas, banderas negras.
Remeras viejas, trapos gastados. Ramos de flores, atados de puchos por la mitad. Botellas.
Bolsitas. Un médano construido por los cientos de miles que pasan por la capilla ardiente de Villa Domínico, Avellaneda, histórico polo industrial y hogar de trabajadores. Un lugar emblemático para la despedida.
Y él siempre apuntó al pueblo con su antena. Lo que se ve en el montículo informe son retazos de vidas que se irán con Carlos Solari. El Indio Solari, un rocker fuera del sistema que creó su propia cultura Hay cartas.
Hay pañuelos de las Madres y Abuelas que dejaron los HIJOS. Y carteles. Uno dice “Nadie es capaz de matarte en mi alma”, evoca la canción Pabellón Séptimo, escrita para honrar a las víctimas de una masacre durante la dictadura en la cárcel de Devoto por el hombre que yace muerto allí.
Verónica Sosa se conmueve al leer ese cartel entre el resto. Es su frase predilecta de la lírica de Indio. Su padre, Dante Sosa, fue masacrado en ese episodio, el más trágico de la historia carcelaria argentina.
“Yo no era fanática suya. Y conocí el tema y me cambió todo”, dice. Su viejo era militante del ERP y fue uno de los más de 60 detenidos asesinados: “En los 90 me enteré que mi viejo no había muerto en un accidente, como mi familia me había hecho creer, sino que había sido en la cárcel; y no en un motín, sino en un crimen de lesa humanidad.
Después, gracias a la abogada Claudia Cesaroni, fuimos al juicio. Y en ese período el Indio siempre nos acompañó, siempre nos mandaba mensajes. Por eso estoy acá, para darle las gracias”.
CEREMONIA EN LA TORMENTACientos de miles de argentinos continúan despidiéndose del Indio Solari en Villa Domínico. pic. twitter.
com/OcNnKJIgyn— Shok Argentina (@shokargentina) June 7, 2026 Solari, guía hermético, autoridad moral, padre del misterio, profesor, ha muerto el viernes. Fue el sherpa de una comunidad. Mucho más que un hacedor de canciones.
La noticia de su partida detuvo al país. Hubo un primer instante de silencio. Y luego el movimiento místico que supo construir activó sus resortes de duelo.
Empezaron a sonar temas de Los Redondos y Los Fundamentalistas en las radios, en la TV, su voz tomó las ciudades desde las ventanas de las casas, de los autos, en las veredas y en las pizzerías y kioscos de los barrios. La consolidación de algo que será para siempre. El féretro del Indio cubierto por los pañuelos de las Abuelas de Plaza de Mayo Hijos Capital/NA Autogobierno ricotero Hubo autoconvocatoria de la feligresía el viernes y también una especie de autogobierno el domingo, después de que el Gobierno nacional rechazara despedir a Indio en el Congreso por que no estaban dadas las condiciones de seguridad.
Desde el Puente Pueyrredón hasta el Parque Domínico, en Avellaneda, la multitud mantuvo las cosas en orden, siempre entre la pena y la celebración de algo inexplicable. A la Policía casi no se la vio y nadie la necesitó. La gente usó un carril de avenida Mitre sin necesidad de vallas ni personal, al menos hasta los 600 metros finales los efectivos custodiaban el corte de la avenida, antes del José María Gatica.
A la infinita lista de objetos ofrendados por los peregrinos, bajo el cajón asomaba incluso una carpa iglú enrollada en su estuche cilíndrico. Alguien seguramente clausuró así años de peregrinaciones ricoteras, de entrega total al culto, alguien dejó aquí el refugio donde soportó lluvias, viento, resacas y rocío. En Mendoza, en Tandil, en Olavarría.
Habrá cerrado algún círculo para abrir otra cosa. Porque una nueva dimensión asoma en esta despedida ahora que Solari ya es una presencia total, parte de un misterio mayor que sobrevivirá a los tiempos. El mito crecerá.
Un Gardel del reciente siglo. Un Diego Armando Maradona de algo más que música que pocos pueden explicar. Una potencia popular como tal vez no exista en el ámbito global.
¿Quién puede mover multitudes así? Emoción, respeto, homenajes y un eterno "gracias": la despedida al Indio Solari, en fotos Lo sabe el treintañero que llora frente al féretro después de caminar horas. Se saca el gorro piluso ajado, se lo lleva a la cara, se aprieta contra él.
Algo se rompe o nace en ese instante en el que se seca las lágrimas con el gorro, lo besa y lo lanza. Vuelan el sombrerito negro con la leyenda Patricio Rey en colorado hacia el cajón. También Joel Lerzundi, que llegó desde un barrio de Bernal a honrar a Solari, que lo salvó cuando en ausencia de su padre y de su madre la vida de la calle lo llevaba hacia el lado oscuro.
“Me crié prácticamente así, mi viejo laburaba todo el día y mi vieja tenía problemas y el Indio me rescató apenas escuché por primera vez ‘Tarea fina’. Cuando oí eso de ‘le das la copa, al fin, al vencedor’, tenía 12 años y sentí que me hablaba”, dice. Joel otorga al ídolo ese poder redentor que el arte logra si cala en un instante, como un rayo.
Joel, aquí, en el velorio de Solari, empuja el carrito con su bebita de menos de un año y Martina, su pareja. Es un vencedor entre los desahuciados, entre los rotos, esos que se sintieron hablados por Solari. Antes de despedirse avisa: “Ahora soy maestro pastelero”.
Este velatorio lleva al Indio a otro dimensión. Un Gardel del reciente siglo.
De acuerdo con información difundida por : elDiarioAR.com

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